Cata de vinos

Los húngaros llevan cultivando la vid desde hace más de 1000 años. Monjes italianos difundieron la ciencia de la vinificación, que se extendió por todo el país a lo largo de los siglos. Las condiciones climáticas de Hungría, la composición del suelo y los minerales locales han dado al mundo variedades únicas como el Egri Bikavér, un vino con cuerpo de la época turca, o el Tokaji Aszú, el vino de postre más singular del mundo, conocido y apreciado por todos. Sin embargo, muchos de nuestros otros vinos tintos y blancos compiten con los mejores vinos franceses o italianos.

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Degustación de Pálinka

La bebida más húngara de todas. Su denominación de origen protegida significa que solo nosotros, los húngaros, podemos elaborar pálinka en el mundo. Gracias al clima único de la cuenca de los Cárpatos, la elaboramos de una manera singular a partir de innumerables frutas, pero todas tienen en común que solo se cultivan en Hungría. Los sabores más populares son albaricoque, ciruela y cereza, pero también se elabora con uvas, membrillo e incluso frambuesas.

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Degustación artesanal de mermeladas y almíbares.

Los húngaros son una de las pocas naciones del mundo donde el jarabe es un alimento básico. En la mayoría de los países, estos sabrosos concentrados se usan para endulzar pasteles y dar sabor a los cócteles, pero en Hungría es casi imposible encontrar un hogar que no tenga una o dos botellas de delicioso jarabe en la despensa. Hoy en día, el jarabe es mucho más que una bebida para calmar la sed; representa la esencia misma de lo nostálgico.

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